Nati y sus tormentas

Nati y sus tormentas.

Sigue en su cuadro. Lo comenzó en el año 1968 y sigue, y sigue.  Esta buscando la perfección.   Tiene una actitud pura y honesta, no se permite descanso alguno.  Es modesta y fuerte, consigue vislumbrar la luz, pero ella dice: ¡NUNCA LA TOCO¡

Su mente está inmersa en esa floresta,  que pinta desde hace tantos años. Es Penélope que deshace una pintura ya terminada, no por conveniencia, si no por honradez. Así un año tras otro.

Sus pinturas son campos de batalla, donde ella pocas veces gana. Como un viejo guerrero siempre se alza y vuelve a combatir una vez y otra, hasta la muerte.

(Fragmento de un diario de Gerardo Aparicio, 19 de noviembre de 2002).

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